Hace relativamente poco, la revista colombiana Soho ofrecía, para deleite de sus lectores, una galería de desnudos de la escritora cubana Wendy Guerra. El fotógrafo fue Daniel Mordzinski, retratista por excelencia de artistas y escritores latinoamericanos.
Confieso que desde que vi las fotos comencé a llamarla, para mis adentros, Wendy La Volcán. Me olvidé, entonces, de sus libros, de su interés por Anaïs Nin, también mi musa, y desde ese día en que la descubrí ligerita en carnes, me ha dado por querer coleccionar sus fotos y hasta su olor.
Una que nunca fue primera dama dice que la mujer ligerita en carnes es "una actriz secundaria". La que nunca fue primera dama suelta su monserga mientras mastica su buen chicharrón.
Y yo doy importancia a lo que se murmura en los bailes de salón.
"Zoé tiene pingustia" -dicen.
El diamante en la punta no da para más.
En el retrato que ofrece Wendy Guerra de Daniel Mordzinski, el fotógrafo, también hay un diamante.
"En mi dedo un diamante que no merezco", escribe.
Y avanzado el texto, revela: "No pude más, pedí permiso para ir al baño y tiré el diamante por el inodoro".
El texto acaba con una despedida con el fotógrafo.
"Daniel: Te espero en la eternidad".
Wendy, yo también te espero en la eternidad.
Seamos la eternidad.
El fantasma de Gloucester Road
jueves, 14 de julio de 2011
miércoles, 13 de julio de 2011
Rigoberta Menchú de nuestro exilio cubano, ruega por nos
La Rigoberta Menchú del exilio cubano ha armado tal sarao con unos comentarios difamatorios e injuriosos, que no hay figura de nuestro infernoparadiso tropical al que sea indiferente el asunto. Su último libelo hizo estremecer (y caer) las torres de Nôtre Dame de París. No quedó títere alguno con cabeza. Lo soez contra el mundo.
Los fantasmas de La Sombra se han encargado de desmenuzar el segundo libelo soezvaldesiano, ya que, poco después de publicados, la misma autora se ocupó de enviarlos a un terreno vedado. De desaparecerlos, vamos. Dicen los telegrafistas de La Sombra que ellos se esmeran por recuperar la primera parte del texto, y de ofrecerlo al Respetable (que es un eufemismo para referise a sus lectores, aunque por ellos no sientan ningún respeto, porque no han publicado nada).
Varios cubanólogos aseguran (en el mejor sentido) que, a la autora de La Nada, lo cotidiano se le ha convertido un todo, y que las pestes que ella ha ventilado se le vuelven ahora contra ella misma.
Otros juran y perjuran que sus furias parten de lo ruin: de las caídas estrepitosas de las ventas, y lo que es peor, la nula publicidad y de que ya nadie la toma en serio. Las inexorables reglas del mercado.
Pero hablando con El Pájaro Tieso me enteré que a La Rigo le han ido mal varios negocios, a raíz de perder la financiación de la familia Batista para la biografía con toque "humano" que ella debía escribir sobre el antiguo dictador. La Rigo no tiene ningún rigor, eso no es nuevo. Dice El Pájaro que la familia Batista leyó los primeros capítulos y dijo que no le daba ni un dólar más.
Y en otro orden de cosas, o en el mismo, pero esto lo hago por diversión, por ahí está el doctor Álvarez Galloso que no para de joder con una convocatoria de reunión extraordinaria, o asamblearia, vaya usted a saber, para conceder el PREMIO ÁLVAREZ GALLOSO NOVIA Y AMANTE DE LA LIBERTAD UNIVERSAL a Zoe Valdés. ¡Ya tú sabe!
Las buenas lenguas (en realidad son malas, pero a veces yo las doy por buenas) dicen que el doctor Galloso es un fracaso como siquiatra. Otros lo llaman "un gayito de pelea" puesto ahí por su hada madrina, quien es tan inútil que hasta ha sido publicada por la Seguridad cubana, convirtiéndose así en la primera escritora anticastrista publicada, en vida, por el castrismo.
Esas buenas lenguas dicen también que es posible que todas estas furias desatadas sean producto del fuego uterino insatisfecho. Pero de eso, yo no sé. Habrá que preguntar a Ramón Alejandro.
El fantasma de Gloucester Road
Los fantasmas de La Sombra se han encargado de desmenuzar el segundo libelo soezvaldesiano, ya que, poco después de publicados, la misma autora se ocupó de enviarlos a un terreno vedado. De desaparecerlos, vamos. Dicen los telegrafistas de La Sombra que ellos se esmeran por recuperar la primera parte del texto, y de ofrecerlo al Respetable (que es un eufemismo para referise a sus lectores, aunque por ellos no sientan ningún respeto, porque no han publicado nada).
Varios cubanólogos aseguran (en el mejor sentido) que, a la autora de La Nada, lo cotidiano se le ha convertido un todo, y que las pestes que ella ha ventilado se le vuelven ahora contra ella misma.
Otros juran y perjuran que sus furias parten de lo ruin: de las caídas estrepitosas de las ventas, y lo que es peor, la nula publicidad y de que ya nadie la toma en serio. Las inexorables reglas del mercado.
Pero hablando con El Pájaro Tieso me enteré que a La Rigo le han ido mal varios negocios, a raíz de perder la financiación de la familia Batista para la biografía con toque "humano" que ella debía escribir sobre el antiguo dictador. La Rigo no tiene ningún rigor, eso no es nuevo. Dice El Pájaro que la familia Batista leyó los primeros capítulos y dijo que no le daba ni un dólar más.
Y en otro orden de cosas, o en el mismo, pero esto lo hago por diversión, por ahí está el doctor Álvarez Galloso que no para de joder con una convocatoria de reunión extraordinaria, o asamblearia, vaya usted a saber, para conceder el PREMIO ÁLVAREZ GALLOSO NOVIA Y AMANTE DE LA LIBERTAD UNIVERSAL a Zoe Valdés. ¡Ya tú sabe!
Las buenas lenguas (en realidad son malas, pero a veces yo las doy por buenas) dicen que el doctor Galloso es un fracaso como siquiatra. Otros lo llaman "un gayito de pelea" puesto ahí por su hada madrina, quien es tan inútil que hasta ha sido publicada por la Seguridad cubana, convirtiéndose así en la primera escritora anticastrista publicada, en vida, por el castrismo.
Esas buenas lenguas dicen también que es posible que todas estas furias desatadas sean producto del fuego uterino insatisfecho. Pero de eso, yo no sé. Habrá que preguntar a Ramón Alejandro.
El fantasma de Gloucester Road
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